YA NO SOMOS UN   SOL POBLE.

Toca pasar éstos días la resaca de unas elecciones históricas en Cataluña con la atenta mirada de España y Europa a las que el drama vivido les ha dado un protagonismo que jamás hubieran tenido que tener, pero no obstante nos han dejado mensajes de capital importancia para el futuro de nuestro país y también para las actitudes que los políticos y gobernantes deben modificar si realmente han aprendido la lección.

Se producen centenares de análisis, opciones y cábalas sobre qué, cómo y quién va a resolver el escenario que nos han dejado los resultados en cuanto al reparto del pastel parlamentario por lo que voy a declinar entrar en el debate refiriéndome tan solo al enorme éxito de Ciutadans cosechado al margen de su bien hacer y de su lideresa Inés Arrimadas, a base de recoger votos descontentos de otros partidos y en especial del Partido Popular que ha pagado cruelmente el precio de gobierno de España y las intervenciones en el teatro catalán. Por lo demás descontento total a excepción del neo nato Junts que ha superado a una Esquerra ensoberbecida aunque con candidato en el exilio con gravísimas dificultades de liderazgo y asunción de responsabilidades puesto que pisar suelo español e ingresar en prisión serán todo una.

Por lo demás fracaso de la opción Iceta al que no ha acompañado el supuesto mundo democristiano, dilución absoluta del proyecto o sueño Podemos-Colau, descalabro merecido de la CUP pues se puede estar enajenado pero  encima parecerlo no tiene perdón y finalmente la reducción excesiva y humillante del partido popular.

No obstante hay ciertos índices positivos que ofrecen un posible horizonte de esperanza atreviéndome desde aquí a afirmar que ya no somos un sol poble. Hay dos pueblos en Cataluña y ha aparecido de forma potente y con una clara mayoría el otro, el que no estaba, con el que no se contaba y que ha alzado la voz y manifestado su presencia desde las grandes concentraciones de Societat Civil Catalana en el mes de Octubre.  Ahora aquell sol poble  que se sentía único y dueño de los destinos de Cataluña tiene otro equipo en la cancha que además es más fuerte y numeroso, razón por la que debe afrontar el futuro con la humildad de quién está en minoría social y condenado por tanto a entenderse, poner los pies en el suelo y acatar el lema profusamente difundido de SCC como es recuperem el seny.

Confío por tanto en que si podemos evitar unas nuevas elecciones lo hagamos con el compromiso de entendimiento, obediencia a las leyes y al marco Constitucional para reconstruir y reconducir la situación a la concordia y a la solidaridad, sin perjuicio de que cada formación  protagonista piense donde están su objetivos de futuro. Solo así Cataluña será de nuevo rica i plena porque de lo contrario será pobre y vacía y quien más sufrirá es la clase trabajadora que ha contribuido con su esfuerzo a estar donde estamos y será destruida de forma inmediata si se instala la pobreza y la recesión.

Sabemos ya que somos dos pueblos y somos todos catalanes, sabemos que unos somos más que los otros y deberíamos saber que si no somos capaces de entendernos seremos arrasados como la arena bajo el rompiente de la ola.  Es por tanto nuestro turno.

Mariano Gomá.