TIEMPO DE URNAS DE VERDAD.

Cuanto más el Sr. Puigdemont y los sectores independentistas aprietan el acelerador del autobús hacia el precipicio, más se les agota el tiempo de su desafío puesto que sin alma ni cuerpo jamás alcanzarán su sueño imposible. Cada vez que avanzan, retroceden por falta de cuorum, o de fervor, o por errores infantiles como los de Llach o Guardiola a los que quizás piensen añadir el de Asterix, Cantinflas o Jaimito.  He leído cien veces la frase de Tarradellas de que en política se puede hacer todo menos el ridículo y cien veces la comparto, pues no dudo que el equipo separatista no es tonto pero creo que en su afán de ganar el partido están confundiendo el resultado y sobre todo culpando a las condiciones del terreno y al árbitro de su fracaso.

Tenemos una pregunta que no se hará y una fecha que no se va a cumplir, también a un sector de la población que va a experimentar una gran frustración y además unos grupos violentos que van a provocar incidentes en los que todos vamos a perder y ellos recibirán en sus espaldas el sonoro golpe de la justicia y del Estado de Derecho con el que convivirán si quieren seguir aquí como ciudadanos.

Pero hay una solución que hay que definir y programar de forma inmediata y es la convocatoria de unas elecciones autonómicas en las cuales sí de forma legal, veraz y oficial queden definidas las posiciones, aspiraciones y deseos del pueblo catalán en cuanto a su futuro y sobre todo a su identidad en una cultura milenaria en el conjunto español que tiene abiertas todas las puertas del mundo y que se le pueden cerrar por contra si pretende crear fronteras donde jamás las hubo.

Por qué entonces entretenernos más en aventuras perdedoras y empezar a dedicar esfuerzos en unas elecciones entre habitantes de Cataluña, que no solo catalanes, para saber de forma legal qué camino de la historia queremos seguir. Si los partidos explican bien sus objetivos, dejan algunos de mentir a la gente y empieza a surgir la voz fuerte y clara de la sociedad civil, muy posiblemente en poco tiempo podamos valorar cual debe ser nuestro encaje y papel en el conjunto de España a la que necesitamos y nos necesita.

Pero quiero acabar éste artículo alertando de que además de los partidos políticos que serán los artífices de unas elecciones, esa sociedad civil será la que tendrá la voz verdadera y como tal, Societat Civil Catalana, así como el conjunto de asociaciones activas de los diferentes sectores que defienden la convivencia, las leyes y la Constitución,  tendremos un papel protagonista informando, aconsejando y asegurando con nuestra presencia cotidiana la defensa de la pluralidad y sobre todo protegiendo la libertad y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

MG.