TABARNIA

Nos estamos despachando estas navidades con el nombre, el concepto, la reivindicación o quizás la necesidad de darle vueltas a la acción-reacción que puede sufrir el delirio secesionista en cuanto a estructuras territoriales de nuevo cuño por simple interés político, económico o electoral. Desconocedor de la historia y si existe alguna base de referencia en la distribución de territorios desde la época fenicia hasta nuestros días, Tabarnia se está convirtiendo en un fenómeno social de enorme difusión en redes tanto nacionales como internacionales, razón por la cual no encuentro el sentido que se le deba dar o quizás merezca.

La sociedad catalana se halla exhausta y agotada del escenario surrealista al que nos han incorporado y tal vez sea una necesidad de supervivencia mental acogernos a un tema del que hablar éstos días con cierta dosis de simpatía ante el revés conceptual que representa para los sectores independentistas o alegría por poder algunos creerse que es una solución terapéutica para las reuniones familiares. Si no podemos hablar de nada más, hablemos de Tabarnia.

Se puede también pensar que es una audaz inocentada hoy día en que esa tradición se halla muy diluida en el marasmo navideño pero lo cierto es que, si es así, nos ha hecho éstos días más llevaderos sin la bronca cotidiana

Si Tabarnia pudiera ser una realidad habría que añadirle el Arán por tanto deberiamos hablar de Tabarnia&Arán, nueva comunidad autónoma española, una con el mar por frontera y la otra con límites de Aragón y Francia, lo cual parece de entrada una gran riqueza territorial.  Cuando me especialicé en urbanismo estudié en las áreas de suelo urbanizable el concepto de discontinuidad territorial lo cual equivale a la posibilidad de desarrollar áreas de crecimiento urbanas mediante planeamiento discontinuo, es decir que los terrenos podían estar físicamente separados o distantes entre sí pero compartiendo los mismos parámetros edificatorios y de aprovechamiento.  Curiosidades de la discontinuidad territorial que estoy teniendo el placer de recordar desde mi profesión.

No tenemos idea del recorrido que todo ello va a tener pero debemos augurar ríos de tinta, centenares de horas de debate y tertulias, miles de adhesiones en redes y un sinfín de especulaciones, puesto que la creación de una nueva comunidad autónoma, la primera discontinua en España, dentro del marco legal constitucional es un territorio desconocido en el que una vez materializada la nueva estructura, Catalonia deberá buscar sede de sus instituciones en Berga o Cervera, convertir en central internacional el puerto de Palamós y crear el gran aeropuerto transmundial de Alguaire, lo cual unido a algunas cosillas más bajo la estelada i el som i serem no representará problema alguno para el entonces ya sí un sol poble catalá.

Ay.!  con los inescrutables caminos del Señor.

Mariano Gomá.