El Grupo DALMAU y el diario LA MAÑANA organizan como cada año el próximo……….la llamada PEDALADA. La ciudad debería felicitarse por ello pues es una bella manera de que familias enteras y todos aquellos activos necesarios de la sociedad civil, vivan en armonía un alegre día de convivencia, bajo el factor común de una simple bicicleta. Ello además contribuye muy eficazmente a concienciar a chicos y mayores en el respeto del medio ambiente, a la ecología y a disminuir en lo posible la contaminación de nuestras ciudades.
Es pues un día en que la gente se manifiesta al aire libre sin necesidad de protestar por nada, ni reivindicar derechos, ni gritar eslogans, ni pedir la dimisión de nadie.
Pero éste año, gracias al espíritu de ayuda y solidaridad de los organizadores; la Pedalada tiene una especial importancia para el mundo voluntario y de entrega a las personas por el coprotagonismo de la Creu Roja de Lleida. Nunca el grupo Dalmau ha negado cualquier ayuda a su alcance y, ante la propuesta de integrar éste año a la Cruz Roja, una vez más respondió con entusiasmo y sin titubeos.
En éstos tan difíciles tiempos que vivimos, cualquier proyección y ayuda a las instituciones humanitarias que dedican su destino a la protección de los sectores más vulnerables de la sociedad; es extraordinariamente bienvenida pues una captación de fondos no prevista, o adicional, siempre permite acceder a más gente con la creación de nuevos programas de ayuda o de simple mejora de los establecidos.
Nuestra presencia no pretende más que alimentar la conciencia de la sociedad para contribuir voluntariamente y en la medida de las posibilidades de cada cual, a descubrir la satisfacción humana que representa la ayuda a todos aquellos sectores que sufren su marginación y vulnerabilidad y que, indudablemente se enfrentan a una situación peor que la pero de las nuestras. Y por ello solo podemos agradecer la contribución de la gente utilizando la sensibilidad de deportistas famosos, artistas y gente comprometida también con la solidaridad. Así los pintores Ibàñez, Perez Pallarés, los deportistas Craviotto, Quiñonez o krkic, han ofrecido su obra o dedicatoria para compensar mínimamente la generosidad de la gente.
La Cruz Roja y todo su equipo voluntario al frente, tan solo ejerce de vehículo transmisor de la bondad humana, transfiriendo con las manos abiertas y el corazón limpio, aquel apoyo fruto de la solidaridad de la gente, hacia aquellas personas que más lo necesitan.
No creo que haya nada que acerque más que formar parte de un ejército de bicicletas paseando su alegría, compartiendo los momentos festivos y transmitiendo una paz verdadera. Quizás un acontecimiento como la Pedalada enseñe más a niñas y niños a compartir la vida, que muchos de los libros y horas de colegio que, siendo por supuesto necesarios, no deja de representar la parte más técnica de la educación.
Creo que muchos de los lectores y lectoras compartirán conmigo que, habiendo estudiado en colegios y universidad, desde la primaria, bachillerato y carrera; y teniendo magníficos recuerdos; los que mejor y más profundamente quedaron grabados en nuestras mentes fueron aquellos momentos de disfrute familiar, de juegos con los padres y hermanos, de complicidades con los nuestros. Ahí se forjó nuestro amor profundo y ahí aprendimos a transmitir felicidad.
Por todo ello considero que la unión de la sociedad participando libre y abiertamente en actos que solo pretenden animar a encontrar la simple condición humana y la necesaria convivencia; es el mejor contrapunto a la cotidiana batalla por la subsistencia, el terror y la marginación.
Quiero desde éstas líneas agradecer a la organización, su esfuerzo anual para llevar al éxito ese día más allá de la pura distracción y, en nombre de Cruz Roja, a los participantes por contribuir a ese mundo de entrega a los demás. Tal como reza nuestro lema “cada vez más cerca de las personas” puedo imaginar la proximidad de tantas y tantas bicicletas.