NUEVA YORK- SEPTIEMBRE 2016-NACIONES UNIDAS.

 

Creo que es fundamental y tengo el placer de publicar algunos conceptos que desgranó Federico Mayor Zaragoza, ex Director General de UNESCO en el “V Foro de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre Cultura y Paz”  Considero que puedo humildemente aportar una información que quizás no llegue a la sociedad con la intensidad que merece puesto que posiblemente nuestra propia guerra de guerrillas cotidiana no abra los necesarios espacios para temas verdaderamente importantes para la humanidad a la que pertenecemos al margen de etnias, religiones, culturas, siglas y banderas.

Es así mismo un privilegio que el Foro haya reunido en Nueva York a la Sra. Ouided Bouchamaoui, tunecina galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2015;  al Sr. Anwarol Chowdury, gigante de la cooperación internacional desde su ” Global Mouvement for the Culture of Peace”;  así como a la Sra. Ingeborg Breines, promotora de la campaña “Desarme para el desarrollo”.

Hubo coincidencia total es que es moralmente inaceptable que cada día mueran de hambre más de 20.000 personas al tiempo que se invierten en gastos militares y armamento 3.000 millones de dólares solo en EEUU;  cuando bastaría tan solo una reducción razonable de esa ingente cifra para que pudieran aumentar sustancialmente las ayudas al desarrollo endógeno en todo el mundo, asegurando de esa forma que no tenga lugar el deterioro irreversible de la habitabilidad de la Tierra. Alimentación, agua , salud, ecología, educación y paz; harían posible el nuevo comienzo que podría preconizar la “Carta de la Tierra”.

Con solo reducir un 10% anual por país los fondos invertidos en defensa y armamento, la seguridad mundial actual seguiría sin verse afectada mientras que las prioridades básicas de Naciones Unidas mitigarían sustancialmente procesos que podrían llegar a ser irreversibles, con una mejora general de la economía a escala mundial.

El Secretario General Ban-Ki-Moon advirtió magistralmente “El mundo está demasiado armado y la paz se halla insuficientemente financiada” Y es así de sencillo, las soluciones existen y la acción inmediata es una exigencia de nuestras responsabilidades intergeneracionales; y en ese escenario hay que pensar en una refundación de las Naciones Unidas.

Después de escuchar las más que autorizadas intervenciones, creo  que es urgente adoptar un nuevo concepto de seguridad bajo la supervisión de Naciones Unidas puesto que se ha demostrado la evidente inoperancia y nula eficacia de la Unión Europea y gobiernos diversos en la solución de grandes desastres como los incendios en California o España, cuando no la vergonzosa situación en los países desarrollados del tratamiento de refugiados o inmigrantes que han tenido que abandonar su país por la guerra o la pobreza extrema.

Los grandes poderes actuales parece que siguen pensando que la fuerza militar es la única expresión y referencia para la seguridad y es un gravísimo y costosísimo error ocuparse tan solo de los aspectos bélicos dejando totalmente desasistidos los aspectos relativos a la “seguridad humana” que es realmente lo que interesa.

¿Quién se acuerda de Haití, Ecuador, Nepal, Sri Lanka y tantas otras catástrofes naturales? Cuando el mundo ha admirado la heroica actuación de voluntarios de organizaciones humanitarias, expertos bomberos o unos cuantos helicópteros y avioncitos apagando Canarias;  y acto seguido recordamos la potencia de los aviones F-18, misiles, escudos antimisiles, portaaviones y naves espaciales frente a tanta gente rescatando a personas todavía vivas entre los escombros de un seísmo. Entonces es necesario que podamos sentir el deber ineludible de alzar la voz y proclamar como ciudadanos del mundo que no podemos seguir tolerando el despilfarro y la injusticia que equivalen a una verdadera inseguridad humana.

La política alimentaria, acceso a agua potable, servicios de salud rápida y una acción coordinada ante situaciones de emergencia es precisamente la seguridad que debemos exigir y los pueblos merecen.

Finalmente después de digerir las intervenciones y aportaciones al Foro, es evidente proclamar que lo que se necesita es una firma voluntad de desarme para el desarrollo y una acción urgente antes de que sea demasiado tarde. Y eso depende solo de los Estados Miembros y sobre ellos recaerá la responsabilidad del futuro del planeta.

Mariano Gomá.img_1809