TIGRE.

“No hay nada más parecido a un tigre que la hojarasca del sotobosque, ni nada más parecido a la hojarasca del sotobosque, que un tigre”. Al igual que del cocodrilo, no se me ocurre mejor manera de describir la sensación que uno tiene escudriñando el territorio cercano al camino donde se camufla y mimetiza ese maravilloso y único animal. De un tamaño descomunal, pues un gran macho puede alcanzar más de doscientos cincuenta kilos, tiene sin mebargo la agilidad y potencia de cualquier felino menor siendo sin duda un prodigio de la naturaleza por su colorido y constitución.

Cuando se avalanza, de un salto puede alcanzar los ocho metros en horizontal y seis en vertical, habiéndosele visto saltar una valla de una granja de tres metros de altura con una vaca de trescientos kilos a cuestas.

Animal solitario y territorial que se aparea con varias hembras pero no convive en manada, expulsa a los cachorros cuando son jóvenes machos para que busquen nuevo territorio.

Por su poderío, su único enemigo ha sido siempre el hombre que lo ha exterminado a mansalva por su piel, colmillosy garras; por el deporte de la caza desde la época de los Maharajás y sus invitados y posteriormente por el protocolo y el glamour británico en su larga época colonizadora.  También es cierto que se eliminaban en zonas donde atacaban el ganado de los granjeros, e incluso a la gente, despues de probar sangre humana o cuando ya no tenían agilidad para la caza de acción rápida. Los llamados. “Men-killers”.

Al borde de la extinción hace pocos años, gracias a la política gubernamental, control de furtivos y ausencia de enemigos naturales, hoy día se halla en proceso de crecimiento en número,  puesto he tenido la satisfacción de averiguar que tan solo en los parques naturales  de India, su número alcanza los tres mil y aumentando, aunque el problema sea que a medida que aumentan, debe crecer el tamaño de los territorios y los parques.

La atracción del tigre de Bengala está representando una fuente de riqueza en las zonas de los parques del país por el atractivo turístico en safaris organizados por compañias especializadas,  puesto que además del tigre pueden observarse un notable número de especies de antílopes, elefantes o aves para nosotros muy desconocidas.  No obstante el tigre es solitario, esquivo y por tanto muy difícil de ver; siendo tan solo los guías de los parques y naturalistas autóctonos, los que pueden conducir a los turistas hasta las zonas o territorios que son su hábitat.

Por todo ello, es por ahora posible controlar la masificación, pero quién sabe, el poder del dinero puede dar al traste con ese nuevo equilibrio, aunque, si se me permite, puedo ser optimista pues en África, donde existe mucha mayor experiencia, se ha controlado correctamente la masificación; y espero que en India sea igual.

 

                                                         Panna-Pench.  Mariano Gomá. (3/16).