INDIA  2.  AGRA-JHAMSI.  (Carretera y tren).

Una vez que se tiene la impresión de haber abandonado un núcleo urbano,  en éste caso JAIPUR, con tan solo cuatro millones de habitantes,  en nuestra mentalidad nos disponemos a cubrir en un confortable todoterreno, los doscientos cincuenta kilómetros que nos separan de nuestro próximo destino,  la ciudad de AGRA;  pero no es verdad. Ni con tranquilizantes es posible relajar las manos agarrotadas en los reposabrazos durante las casi cinco horas en las que uno parece hallarse en un parque temático de los horrores.

En la carretera con un carril y medio de asfaltado y doble sentido de circulación por la izquierda británica,  conviven autobuses, camiones, automóviles, tuc-tucs ( véase triciclo a motor biplaza donde viajan ocho personas)’ motos, bicicletas, artilugios varios y carros de tracción animal; con; con perros,  monos, cerdos, vacas, búfalos, camellos, caballos y elefantes. En los cruces y acercamientos frontales, en los que uno piensa acabar sus días de adorno del morro y radiador de un camión,  todo el mundo propicia el hueco, a centímetros, hasta que los más débiles acaban circulando por la cuneta de tierra, pero no se caen pues en la mayoría de los casos motos y bicis cargan con la família, a saber, padre, madre, dos niños y dos cabras.  Y tan contentos.

A todo eso tocando la bocina como posesos y orgullosamente, como anunciando que vienen o van.

Como el cerdo no es bocado musulmán y el bovino no lo es para el hindú; esos animales campan a placer en el asfalto, mediana cuando la hay, o cunetas, sin alterarse en lo más mínimo. Cuenta nuestro conductor que en la ciculación rodada se encuentran cómodos, pues el viento que producen los vehículos a su paso los libera de moscas y mosquitos.  Nuestro temor a hallar centenares de cadáveres desaparece pues nadie choca ni se enfada ni se insulta, siendo tan solo nosotros los civilizados europeos los que prestamos atención horrorizados.

En otro orden de cosas, merece especial mención el TAJ-MAHAL, auténtica joya donde las haya y el mejor monumento al amor que se ha erigido en la historia, ya que fue el amor del sultán por su esposa favorita  el que motivó la tumba o mausoleo. Su enclave, rodeado de maravillosos jardines árabes, láminas de agua y el río en la parte opuesta, representa un impacto emocional que pocas veces he experimentado en mi vida,  puesto que sin abundar en su arquitectura, es uno de los conjuntos más extraordinarios de elegancia y proporciones.

Regresando del mundo celestial al cotidiano , en AGRA, pero imagino que en  el conjunto del país,  todo se halla a medio construír, o a medio derruír;  quién sabe; pero conjuntos de grandes equipamientos, edificios, casas, casitas, chabolas o comercios, se hallan a medio hacer, pero uno se pregunta si en realidad, están a medio deshacer por el talante que presenta la gente.

Como se me pasó la edad de la mochila y saco de dormir, mis condiciones de viaje flirtean con la calidad y, hablando con la población uno entiende que al margen de las diferencias sociales, sabiendo que los ricos son megaricos; India parece tener un pacto para subsistir en una economía de emergencia. El personal de servicio y sectores de empleo, habida cuenta del escaso precio de lo básico,  está según el criterio occidental sobredimensionado puesto que un empleo nuestro, pongamos por caso de mil quinientos euros mensuales, en India propicia la subsistencia de ocho personas y familias. De ahí la sobreimensión de empleo e infradimensión del paro.

Para mantener un formato que no castigue al lector, en otro momento escribiré acerca de las “castas”, cuya palabra han puesto de moda algunos.

 

Agra. Taj-Mahal.  Mariano.Gomá.  (3/16).