EL DESCUBRIMIENTO

Plantearse unas más o menos cortas vacaciones en el mes de Agosto, cuando uno no puede prescindir de su inquieto carácter; puede representar un ejercicio inesperadamente complicado. Aún teniendo la suerte de disponer de un lugar apacible y seductor, así como el privilegio de perderse unos días fuera de la temporada estival en la que casi todo el mundo veranea, con unos movimientos semejantes a los migratorios que colapsan sistemas y vías de transporte, colmatan playas y demás destinos turísticos y, casi me atrevería a afirmar que aumentan la tensión y el estrés que el ciudadano pretende eliminar ; una conversación con mi buen y antiguo amigo Angel Pujol, dió con la solución a mis dudas para éste año y, quién sabe si para muchos más.

La ilusión que el bueno de Angel depositó en explicarme la labor del Padre Angel Olaran de los Misioneros de Africa, con la población infantil huérfana, enferma o en total abandono de la población de Wukru en el Norte de Etiopía y en la paupérrima región de Tigray , así como los proyectos de ayuda que se han planteado desde un colectivo de gente e instituciones solidarias ; me provocó una inmediata necesidad de conocer esa gran bondad sobre el terreno y acudir, a ayudar en lo posible, a ese magnífico sacrificio personal y de un colectivo afín.

He viajado pues allí y ; como es lógico, ni puedo definir mi experiencia como unas vacaciones, ni las condiciones físicas y humanas que en alguna medida se comparten con la población, responden al concepto clásico de turismo; pero puedo afirmar sin duda que, para mí, siempre existirá un antes y un después de Etiopía; de idéntica forma que vivo desde hace años también un antes y después de conocer Africa.

El Padre Angel, perteneciente al colectivo religioso que hace mas de trenta años se llamó “ Los Padres Blancos” por su atuendo de hábito blanco inicial, ejerció la Misión en Tanzania durante veinte años y, hoy lleva ya otros quince al frente de la atención, cuidados y apoyo a la sanidad y educación del inmenso y abandonado colectivo infantil en la ciudad de Wukru. Solo con ver su expresión de paz personal, su actitud con los niños y niñas, su manera de expresarse y tratar al personal voluntario colaborante, sus gestos y su ir y venir de la Misión a las chabolas en las cuales, sólo él sabe que se le necesita o se le reclama una caricia, una mirada o una sonrisa ; me sentí invadido por una carga emocional potente y profunda.

Melaku, como allí se le conoce, con su labor sorda y constante, su bondadosa expresión y su sereno gesticular; ha sabido ganarse el cariño y respeto de la población y el limpio corazón de miles de niñas y niños. Además, ha contagiado esa sensibilidad, no solo al sector de la población más próxima, sino también aquí en España, su país de origen, donde existen ya diferentes colectivos de ayuda a su proyecto, hasta llegar al que hoy lidera mi amigo Angel Pujol.

Regresando ya de nuevo al inicio de éste artículo ; con el apoyo de Lleida Solidaria y REGSA, se está culminando el proyecto de construir un embalse en la zona, que aprovechando los grandes caudales de la época de las lluvias, garantice en la sequía, una suficiente producción agrícola y con ello, la subsistencia y mejora de las condiciones de vida de miles de personas. No puedo por tanto más que calificar como extraordinario el proyecto como inicio de un conjunto de medidas de ayuda; por supuesto personalmente sumarme a él ofreciendo mis medios y conocimientos, e invitando a la sociedad y a quienes tengan la paciencia de leer éste artículo, a colaborar en la medida de sus posibilidades en algo tan real como humano ( 670-224-847 ).

Pero no quiero dejar pasar por alto que, en cuestiones de ayuda humanitaria como la que se presenta en Etiopía entre otros muchos lugares; en el ofrecimiento de colaboración, afluencia de cooperantes o simples turistas observadores que aportan una dosis de sensibilidad a sus vacaciones ; hay que actuar con extraordinaria prudencia; pues no es deseable ni positivo interferir en el desarrollo normal de la actividad de la Misión, ni alterar el ritmo del programa de acción.

Creo quizás que, el punto óptimo es facilitar el cumplimiento de los programas con financiación, soporte logístico y de material y, por encima de todo credibilidad y transparencia, dejando luego en manos de la dirección de la Misión, en éste caso Angel Olaran y su entorno próximo de población etíope, las medidas y el ritmo necesarios. Es muy de agradecer que jovencitos y jovencitas acudan, una parte de sus vacaciones, a establecerse allí y ayudar en lo que puedan o, que acabe allí su recorrido vacacional un grupo de turismo original; pero ni Angel Olaran, ni la Misión pueden alejarse del concepto, porque todos los que por allí hemos pasado y ofrecido sinceramente lo mejor de nosotros; después regresamos a nuestro mundo y; todos aquellos niños y niñas allí permanecen con aquellas miradas infantiles de ojos enormes que preguntan y, se preguntan cual será la próxima caritativa sonrisa o quién les dará otra vez un beso blanco.

No creo que en un tema de tanta bondad humana y dedicación a la tan necesitada población infantil del mundo, quepan algunas actitudes simples que , por puro protagonismo, intrigas y celos; más que favorecer la grandeza del proyecto y la cooperación, entorpecen la convivencia entre quienes deben utilizar toda su energía en la entrega a los demás.

Cómo ésta, pretendo que sea la primera de una pequeña serie de reflexiones de mi experiencia sentida y vivida ; espero irla desgranando en lo sucesivo. Valga de nuevo mi admiración, mi ya total confianza y alistamiento en el mundo humanitario del Padre Angel Olaran, Melaku para sus niños y niñas, mi ofrecimiento incondicional en lo personal y profesional y ; finalmente agradecer públicamente a mi buen amigo Angel Pujol por haberme informado y conducido hasta aquí; pues eso nos va a permitir, con su pasión y mi racionalidad, llegar muy, muy lejos.

LAS MISIONES Y SUS HEROES

Encontrarse en un país considerado entre los siete más pobres del planeta, con más de setenta millones de habitantes, situado en el continente africano y siendo mayoritariamente cristiano ortodoxo de sus más antiguos orígenes; con gentes no tribales ni de raza negra subsahariana, que además han tenido en su historia la inmensa protección divina para no haber sido jamás colonizados ni manipulados por sociedades invasoras y explotadoras; es sin duda una experiencia singular.

Tan solo la Italia de Mussolini intentó apoyar un pié en esa tierra, siendo obligado a retirarlo de forma inmediata. La Etiopía de la Reina de Saba, del Rey Baltasar, de la primer homínido “Lucy”, de Menelik o del Emperador Haylee Selassie; es hoy día un país muy pobre pero auténtico, africano con una especial personalidad; de gentes sencillas y abiertas, amable y acogedor e ; incuestionablemente seductor. La vida además depara premoniciones misteriosas pues hace pocos meses leí el libro del recientemente fallecido Kapuscinsky en relación a Haylee Selassie y que se titula “El Emperador”. Quién me iba a decir que meses después me sumergiría tanto en su entorno.
Lógicamente, después de innumerables vacunas y prevenciones a nuestras sensibles pieles y estómagos, no se puede esperar más que algo muy diferente a lo que es nuestro cotidiano pero que, se halla sin embargo dentro del mísero nivel de vida que soportan las dos terceras partes de los habitantes de nuestra querida Tierra.

Como tantos otros necesita un apoyo de los sectores más favorecidos para alcanzar al menos un deseable nivel de digna subsistencia y también un mayor equilibrio social desde sus propias estructuras y sistemas de gobierno y ; también como tantos otros, recibe ayuda financiera de la ONU, UE, etc. sin que sea cuantitativamente suficiente para las inmensas necesidades. Pero no obstante y además, se hallan presentes en Etiopía, un conjunto de ONG’s, que con Misiones, Fundaciones y Programas, colaboran de forma fundamental en la implantación en el tejido social y en todo el territorio de sistemas y métodos de protección y ayuda a la miseria, a la infancia, a la sanidad, al abastecimiento de productos farmacéuticos, a la medicina específica, a la ancianidad y muerte por indigencia y soledad, a la protección del SIDA, a la creación de una cierta formación profesional, a la dotación de sistemas de regadío para combatir la sequía y las hambrunas y, un largo etc.

La mastodóntica y potente organización de Cruz Roja y la Media Luna Roja mantiene programas de Cooperación Internacional con la Cruz Roja Etíope, para financiar programas , la Cruz Roja Española y su sección Catalana con programas específicos en Addis-Abeba y Dessie, a cuya cabeza se encuentran magníficas profesionales como Pepa Guerrero y Gemma Querol; y un conjunto de organizaciones de ayuda humanitaria de pequeña dimensión y mérito extraordinario; operan en el país. Y son a esas pequeñas ONG’s a las que quiero dedicar éstas líneas pues, no solo me han abierto los ojos a muchas cosas, sino que me han seducido definitivamente como un voluntario cooperante más.

Se por otra parte que me faltan muchas por conocer y que aquí podré referirme tan solo a unas pocas y fundamentalmente en relación con españolas, pero podrá servir perfectamente de ejemplo extensivo a todas las demás y también de otros países.

Ya mencioné, admiré , aplaudí y me sumé al Padre Angel Olaran en la Misión de Wukru en el Tigray y sus colectivos de apoyo desde España, con mención especial a mi buen amigo Angel Pujol y su colectivo a favor de la educación infantil y el proyecto de construcción de un embalse regulador para el riego en las épocas de sequía. Pero aquí quiero hoy reconocer y admirar la inmensa labor del oftalmólogo Rafael Ferreruela y su Proyecto Visión, quién hace ya años invierte vacaciones y fiestas en acudir a Mekele a tratar y resolver miles de problemas de visión. Consolidada ya la estructura operativa profesional de Ferreruela y sus colaboradores/as, la Sede de la Fundación se halla en manos y al cuidado de Sister Margaret y sus Hermanas de la Caridad. Conocí todo ello, a las Hermanas y su hospitalidad y , tan solo me quedó la frustración de no ser un oftalmólogo más para poder poner mis manos y conocimientos a trabajar allí. Bendita gente pues que ayuda a los demás a ver, o a volver a ver.

Visité también y conocí, breve pero intensamente a Gil Lossada, Mister Gil como le llaman allí y su Fundación Globalinfantil, que recoge de las calles a los más pobres de entre los pobres, a los niños solos, enfermos y sin hogar o a los moribundos de la calle para ofrecer en sus modestas instalaciones, un lugar digno para sobrevivir o simplemente morir. Gil Lossada es un mucho de todo pero esencialmente es un humanista que, dejando su Galicia natal de la que solo le queda el alma y el acento, estableció su persona y sus , ahora ya consolidados, barracones en una depauperada barriada de Addis Abeba, para dar cobijo a todo el que allí cupiera. Con sus propios medios, donaciones y ayudas varias, comenzó de forma precaria, sufriendo primero en su propio físico las necesidades, hasta poco a poco conseguir una organización eficiente que ya ha obtenido ciertas ayudas de Cooperación Internacional. Me pidió Mister Gil ayuda en mi condición de arquitecto para el asesoramiento en la construcción de un pequeño centro de acogida de huérfanos en una localidad próxima a la ciudad y, puede estar seguro que allí me tendrá.

He sabido de gente, hijos e hijas de amigos y amigas que, también cada año, dejan por un tiempo sus lujos occidentales y viajan a ayudar a otras misiones y otros programas. Es un mundo anónimo e ilimitado en el que uno se sumerge y una vez se aprende a convivir, representa un estímulo personal del que después es difícil prescindir; aunque también, cuando se va conociendo profundamente se aprende a diferenciar lo auténtico del bulo o aquello que mira al interior o a la galería.

Lo definitivamente cierto es que esas pequeñas ONG’s y, porqué no decirlo, la Cruz Roja a la que pertenezco y represento, así como otras, ejercen una ingente y maravillosa labor con honestidad y transparencia, sin que deba dudarse ni un instante del destino de los fondos particulares y donaciones, pues se inyectan directamente en la arteria del necesitado sin interferencias ni intermediarios. Como dice Gil Lossada y otros mas…”No envíe usted dinero; venga usted aquí”.

He oído últimamente hablar de otro héroe de extraordinario mérito con entrega de salud y vida a los niños, Rafael Celas, que opera en Lamu, Kenya al frente de su Fundación Anidan. Doy por seguro que próximamente cumpliré una necesidad creciente de visitar e integrarme modestamente en su mundo.

Rotundamente todas esas personas dedicadas a los demás, allá donde se encuentren y en la medida de sus posibilidades; considero son los auténticos y verdaderos héroes de nuestra época. Y es que lo demás es fácil.

LA ADOPCION

Ya en el vuelo con destino a Addis-Abeba, se percibe un clima singular, o quizás para mi desconocido, pues no siendo Etiopía un destino turístico, se pueden observar personas, parejas o grupos que no encajan en ninguna clásica casilla del pasaje. No son autóctonos por su color, no son turistas por su actitud, no son cooperantes o voluntarios por su edad y sus maneras y; hasta a veces viajan con niños o niñas pequeños de forma familiar, lo cual en principio no tiene demasiado sentido. Esta distonía o aquella sensación que hay piezas que no encajan en el tablero o pertenecen a otro juego, se disipa de forma inmediata al llegar al Hotel después del largo vuelo y el caótico traslado por la ciudad. Allí entonces se abre el mundo del destino y motivo de todas esas parejas y grupos familiares, al encontrarlos a todos reunidos en el salón, aquellos recién llegados así como los que llevan ya algunos días allí.

La estructura administrativa de la adopción de bebés o niños y niñas ya más creciditas, se halla en manos del gobierno Etíope y de la correspondiente Secretaría de Estado de España. Cuando una pareja o familia presenta su opción y petición para ejercer la adopción, su expediente pasa a formar parte del paquete de lista de espera que se coordina con los diferentes centros de acogida etíopes, donde; entre los miles de tan desvalidos seres humanos, se analizan los casos de petición y disposición, hasta que encaja el perfil deseado por los adoptadores y el correspondiente niño o niña.

Hasta ese momento, la familia de adopción mantiene un compás de espera que puede alargarse meses o años, hasta que un día son reclamados para volar a Etiopía en donde se iniciará el proceso. Los o las encargadas del centro de acogida conocen primero la familia de adopción y, comprobados los objetivos y perfiles, propician el encuentro y el inicio de una relación familiar paterno-filial tan deseada. Procede entonces comenzar una prueba de convivencia y adaptación que durará semanas, hasta que los responsables puedan acreditar la buena integración y entendimiento entre el nuevo grupo familiar, incluso con los nuevos hermanitos y hermanitas ya integrados en la familia de acogida por descendencia natural. Transcurrido ese plazo, como el ave que ya puede volar sola o quién ya ha superado la prueba y obtenido el título correspondiente; la nueva familia puede regresar a España.

Entendido el proceso, puede entonces observarse la evolución de esas familias con los nuevos cochecitos, saliendo de paseo, jugando en el salón, merendando juntos e iniciando un largo proceso de comunicación y entendimiento entre seres de diferente color, idioma y costumbres. Unos en castellano, otros en catalán, pero con infinito amor se inician en el ejercicio familiar o de ampliación familiar.

Tengo que reconocer que todo lo escrito hasta el momento se lo debo a la singular habilidad de mi hija Ana en entablar relación con todo bicho viviente que le rodea, conocer a la gente y moverse como pez en el agua en grupos desconocidos. Eso sí, una vez ha analizada la profundidad, las condiciones del medio y haber obtenido respuestas de condiciones seguras de movimiento como buena Tauro. Quizás es una de las razones por las que me gusta viajar con ella y por lo que le pedí que me acompañara en éste viaje.

Por ser un mundo hasta ahora desconocido para mí, con mi asumida responsabilidad en la falta de interés por pura distancia; he aprendido a valorar aquella desbordante generosidad e ilimitado cariño hacia el mundo infantil, de aquellas parejas que integran en su vida, un o unos nuevos miembros; pues no acuden a la adopción quienes se hallan privados físicamente de la procreación natural sino también, aquellas personas que tienen ya hijos en su matrimonio o relación de pareja y ; acogen a otros a los que con seguridad les pueden ofrecer un futuro y una subsistencia. Considero además que es un acto de inmensa valentía pues, siendo obvio el amor, la educación y la integración social de esos nuevos componentes de la familia; no deja de tener sus riesgos en las futuras reivindicaciones de identidad, etnia o raíces, con las correspondientes frustraciones o complicaciones en la relación no consanguínea.

Pude observar también la situación, reacciones y actitudes en relación con el conjunto, de parejas homosexuales acudiendo a la adopción y ; lógicamente no puedo pasarlo por alto en éste artículo, en el que además no pretendo incidir en consideraciones de tipo moral, social o de actitudes personales ante el fenómeno. Lo cierto es que pude observar parejas de lesbianas de clara distinción, con su niño o niña adoptada en las que además quedaba notoriamente definida la función y jerarquía de cada componente de la pareja en su propia actitud. No puedo afirmar, por falta de coincidencia o por mi demostrada torpeza en la observación, la presencia de parejas gays, pero lo que si creo necesario destacar en cualquier caso es que la homosexualidad mantenía un total distanciamiento convivencial con los matrimonios heterosexuales; eso sí, con total discreción y compostura. Repito que no pienso manifestar públicamente mi impresión al respecto pero, indudablemente el fenómeno no deja de ser chocante.

También en éste articulo debo contraponer una cierta dosis de inquietud, que no de crítica, ya que me parecería un inconveniente ejercicio de pedantería, en relación a las adopciones “fashion”, o de moda. No creo que sea positivo ni ejemplarizante que personajes del mundo de la farándula, cine , o guapos y guapas oficiales, pregonen a los cuatro vientos su adopción y las revistas y programas del corazón, atiborren a la sociedad de noticias con foto incluida del negrito de la Jolíe o la chinita de Madonna, etc. La adopción no puede ni debe nunca entenderse como una moda, ni esas personas tienen derecho a utilizar ese reclamo para una exclusiva. En los años cincuenta , la bailarina de Strip-Tease, Josephine Baker, con los benefícios que obtenía desnudándose en público, creó una fundación de adopción sin que fuera público y notorio, y sobre todo sin alardeos. Estoy seguro que hay mucha gente pública que hace mucho por los demás sin decirlo ni ponerse ante una cámara.

He conocido por tanto, en contraste con la pobreza del país, otra forma de demostrar un acto de amor que mucha gente anónima ejerce y que la gran mayoría desconocemos, pues darle un futuro a muchos niños y niñas huérfanos, desnutridos o maltratados por la vida, es ,además de una alegría compartida en el seno familiar; un auténtico regalo.

Quizás, a pesar de la tentación, no esté ya a tiempo de entrar en el mundo de la adopción, pero para lo que me quede de vida, sí puedo sentirme un poco más ser humano. Ya me basta.