GEHRY,  LA MIERDA Y LA ARQUITECTURA.

Debo empezar éste escrito confesando que lo escribo mientras durante unos días me hallo navegando el rio Amazonas en un pequeño y maravilloso paquebote desde el que puedo inyectarme una dosis de inmensidad natural y a la vez sentir los colores,  olores y sabores de la selva inhóspita y salvaje de ésta enorme zona del Planeta.

Entre mis pertrechos,  como siempre,  cargo con mis libros, cuadernos de apuntes que juntamente con los recambios de tinta de mi pluma,  son como mi neceser para el viaje;  y entre ellos incorporé un recorte de prensa que aludía al detalle de mala educación del archifamoso arquitecto americano  Frank  Gehry quién acudiendo a recoger su premio  Príncipe de Asturias de las Artes,  a preguntas de un periodista,  haciendo el obsceno gesto con la mano que todos conocemos;  afirmó que el 98% de los edificios que se construyen hoy en día son pura mierda.

Debo también mencionar que para mejor comprensión de éste artículo  quiero incorporarle tan solo una fotografía del pequeño paquebote en el que voy embarcado,  y que es lo que me inspira y empuja a escribirlo,  ya que hablamos de arquitectura.  No voy a poner en cuestión la valía del Sr. Gehry y su indudable aportación al mundo de la arquitectura actual pero como la opinión es libre quiero rebatir contundentemente la maleducada y hasta obscena actitud.

Como en muchas otras cosas hemos elevado a star-system a gente que han convertido la astracanada en moda,  los caprichos formales en arte, así como  los delictivos excesos presupuestarios en algo asumido y normal.  Y en éste caso debo afirmar sin duda alguna que la arquitectura no es eso,  que la belleza se encuentra siempre en lo humano y natural sea cual sea su dimensión,  al servicio del bienestar de las personas y no en el puro formalismo torturante a mayor gloria de mentes retorcidas que inventan formas imposibles,  efímeras y caprichosas,  imponiéndolas a unos usuarios,  seres humanos, que no las entienden ni las disfrutan pero les han convencido de que eso es bello y buena arquitectura.

A excepción de honrosas excepciones,  estamos llenando el mundo de bodrios de inútil función,  puramente formalistas,  de nefasto envejecimiento y corta vida,  los cuales después de desmesuradas inversiones públicas,  sirven solo para alimentar el ego de los faraones que las han encargado y a la inacabable soberbia de los mal llamados artistas o arquitectos genios.  Y que un imbécil y engreído Gehry se atreva a afirmar que el 98% de la arquitectura que se hace actualmente es una mierda,  es un insulto a la estética y a la sociedad;  aquella que además de forma masoquista e injusta le está premiando precisamente por haber llenado de inútiles bodrios,  otrora bellísimos espacios urbanos o rústicos viñedos de la Rioja, por ejemplo.  La sabiduría de todas las arquitecturas vernáculas originales hechas por el ser humano y para los seres humanos,  deberían servir como fuente de inspiración para los arquitectos de hoy,  y de hecho se está desarrollando una arquitectura de simple y cómoda funcionalidad para poder ser habitada por la gente normal.  La sencillez de un espacio limpio y relajante  no necesita de adornos y formas superfluas pues respira por sí mismo permitiendo a la luz y al ambiente hacer su trabajo sin interferencias,  pues precisamente la buena arquitectura es la que no se nota y acompaña la vida de las personas sin imponerse a ellas.

La ordenación de los espacios en los que discurre nuestra vida debemos confiarlas a los arquitectos en la confianza de que son también personas como todo el mundo que gozan o sufren con sus entornos personales y no a las galácticas estrellas que habitan el firmamento de la irrealidad depositando sus entrecomilladas creaciones para que otros se hagan cargo de mantenerlas limpias y perfumadas,  mientras ellos viven su día a día en sencillas viviendas sin complicación alguna.

Desde la sencillez y la sabiduría de una limpia y luminosa estancia de mi paquebote que se ofrece al mundo exterior permitiendo a su vez que éste se derrame en su interior;  recupero la confianza en la buena arquitectura porque la belleza está en todas partes y,  únicamente hay que saber captarla dándole forma y función ofreciéndola después al ser humano  para su disfrute.

Por todo ello quiero aplaudir toda la buena arquitectura que existe y se sigue haciendo,  invirtiendo los porcentajes de Gehry y me pregunto entonces que de ese 2% de arquitectura de bodrios y abortos tan estrafalarios como inútiles,  es decir la arquitectura que verdaderamente es una mierda;  en qué proporción ha contribuído y sigue contribuyendo el ínclito Sr. Gehry.

Mariano Gomá.