ELECCIONES ESPAÑOLAS. CATALUÑA TAMBIÉN.

Por si no fuera poco a las próximas elecciones municipales, algunas autonómicas y las fundamentales europeas, ahora ha venido a sumarse la convocatoria de las generales españolas cuya fecha ha sido definida por el gobierno del Sr. Sánchez, es de suponer a su gusto y conveniencia después del revolcón que sus otrora compañeros de voto le propinaron en los presupuestos generales.  Además la fecha un mes antes de todas las demás va a representar un auténtico sondeo veraz y no lo que el Sr. CIS nos tiene acostumbrados a hacernos tragar y,  mucho me temo que vamos a experimentar ciertas sorpresas que mucha gente no se espera o no le conviene esperarse.

También los ciudadanos de Cataluña van a manifestarse y quizás los resultados vayan a marcar un cierto diagnóstico de la intensidad de la fractura social catalana, porque el gallinero anda revuelto mezclándose conceptualmente la importancia de la ciudad de Barcelona con la representación catalana en el Congreso de los Diputados que engrosará las filas de todos los grupos políticos sin excepción.

Están habiendo apuestas importantes y tal vez arriesgadas con mucha carne en el asador que puede llegar a provocar movimientos en la intención de voto sin que nadie sepa, al menos yo no, en qué dirección irán. Y ese será un nuevo factor sorpresa.  No me considero capaz de entender los porqués de esas apuestas pero sí sé que una apuesta conlleva un notable factor de riesgo en el voto de la gente.

En cualquier caso considero que el gravísimo problema del procés en Cataluña, la retransmisión en directo del juicio en el Tribunal Supremo, los movimientos de un fugitivo de la justicia paseando el palmito por Europa y manipulando la política catalana desde el exterior, los postureos y afanes de estrellato del Sr. Sánchez sin gobierno ni timón agarrado solo a su poltrona en Moncloa y las peligrosas zozobras de los líderes políticos y partidos en busca exclusivamente de la pesca del voto, deben preocuparnos a todos puesto que España y Europa son juguetes muy frágiles y caros que pueden romperse en mil pedazos.

España y los ciudadanos españoles que tendremos derecho a voto debemos tomarnos especialmente en serio las próximas elecciones puesto que en autonomías y ayuntamientos los gobiernos que resulten aplicarán sus políticas ideológicas, de partido o de coaliciones y en Europa será necesario articular grandes bloques que fortalezcan la unidad frente a la política de bloques que no tendrán piedad con los débiles o desestructurados.

Pero en las elecciones nacionales españolas debemos aplicar cuidadosamente el objetivo de gran angular puesto que del resultado y de la capacidad de llegar a acuerdos de legislatura dependerá no solo el rumbo del país sino su integridad territorial.  Si a Euskadi, Cataluña o grupos nacionalistas baleares, valencianos o gallegos, les regalamos las llaves de mayorías, a España le queda poco futuro como poderosa y gran nación por tanto en nuestras manos está que les demos la facultad de andar sueltos dinamitando todo lo que encuentren a su paso, o que queden relegados al gallinero del hemiciclo con la única esperanza de usar el esperpento de portar lacitos, camisetas o gorritos de colores.

Por todo ello, de la capacidad de consensos y acuerdos depende nuestro futuro como país europeo y de progreso y, por supuesto Cataluña es un gran peso en el bombo de la convivencia.

Desde aquí me gustaría predicar que todos tengamos muy presente la tradicional y muy española expresión.  ¡Oído cocina !

Mariano Gomá.