DE LA INCLUSIVIDAD.

El cuerpo. La figura. El tipo. La silueta. El pelo. La melena. El rizo. La onda. El ojo. La nariz. La pestaña. El párpado El ceño. La frente. La mejilla. El pómulo. El labio. La boca. El cuello. La nuca. El perfil. La barbilla. El hombro. la clavícula. La osamenta. El hueso.  El codo. La articulación. El dedo. la mano. El glóbulo. La sangre. El diente. La encía. El bronquio. La garganta. La pleura. El pulmón. El corazón. La válvula. El estómago. La vesícula. El intestino. La fauna intestinal. El riñón. La vejiga. El testículo. La trompa. El pene. La vagina.  El fémur. La cadera. La rodilla. El menisco. El peroné. La tibia. La pisada. El talón. La huella. El empeine. La uña. El dedo.

Tan solo mis pobres nociones de anatomía me llevan a poner de manifiesto la riqueza de nuestra lengua y la igualdad de inclusión, entendiendo bien que en algunos casos el lenguaje ahora bautizado como machista hay que corregirlo o simplemente mejorarlo para que en ningún caso sea despectivo o injusto con el género y el mundo femenino en la igualdad.

No es mi intención la polémica y mucho menos entrar en el mundo de la lengua pues al no ser mi campo lo respeto y obedezco ciegamente, pero cuando escucho manifestaciones feministas de inclusión que además no son vertidas por profesionales del lenguaje como Carme Riera, Anna caballé o Laura Freixas, sino que lo airean profesionales de la incultura, el oportunismo o la frívola reivindicación producto de la frustración, me produce una sensación de tristeza y, por qué no decirlo de vergüenza.

El género y su costumbre por la desigualdad o el desequilibrio hay que corregirlo, equipararlo y protegerlo pero el camino para la solución no lo encontraremos en la estupidez o la incultura.

Escuchar cuerpas y fuerzos , miembras  y todas las tonterías que escuchamos en las manifestaciones Me Too y demás me llevan a reflexionar sobre ciertos aspectos del espectro social, pues siendo muy respetuoso con los géneros y el movimiento LGTBI a la par que considerarme masculino, o quizás lesbiano, creo que la RAE debería estudiar alguna solución para que nadie se sintiera ofendido. Yo me pregunto cómo debemos considerar a los/las recientemente incorporados/as binarios/as.

Siempre estudié el él, la y lo y tal vez por ahí o creando algo parecido a @ podamos aplicar el concepto sin discriminar a ninguna variante de género, pero en la actualidad hay muchas cosas en ese sentido que rozan el esperpento sobre todo cuando se mezcla la incultura incrustada en las instituciones, por supuesto democráticamente constituidas pues así lo hemos votado.

Posiblemente vivimos en España una todavía joven democracia que sufre las convulsiones de la adolescencia o es que nuestro carácter pasional necesita del drama en negro o del rojo en sangre, porque todavía no hemos conseguido considerar normal lo que es normal y andamos enfrascados en estériles trifulcas de género e inclusión, machismos basados en la chulería y feminismos con algún que otro oportunismo.

Un país civilizado es básicamente un espacio de convivencia y tolerancia en el que la igualdad, la libertad y el respeto deben ser el cimiento de la sociedad sin necesidad de reparar en cuestiones tan banales como los modos inclusivos y su aplicación al género. Como en la huella dactilar o la retina todos somos distintos con idéntica morfología y en eso está posiblemente la sabiduría de la creación de nuestra especie humana y, precisamente por eso la naturaleza y la vida nos otorgan libertad de elección en temas que poco tienen que ver con el dinero o la educación pues surgen de la propia naturaleza de cada individuo.

Respetemos pues todo aquello que hasta el momento hemos hecho bien, adaptemos ciertos aspectos al tipo de senda que nos conduce por la evolución y el desarrollo pensando que somos distintos todos en lo idéntico y nada ni nadie debe dominar sobre los demás por razones que no sean el esfuerzo y constancia habiendo disfrutado de las mismas posibilidades.

Hagamos que sea pues verdaderamente normal lo que es normal puesto que forzar o violentar la normalidad es simple imposición.

M.G.