COMO ES POSIBLE UNA LOCURA SEMEJANTE.

 

Anda éstos días el mundo consternado y la opinión social sin reacción y boquiabierta ante la espantosa y macabra noticia del derribo del avión de Malaysian por el impacto de un misil procedente del conflicto entre Ucraína y Rusia.  Para cualquier persona en su sano juicio es impensable que hoy día pueda llegar a ocurrir un hecho tan atroz como que casi trescientas personas habitantes de éste mundo,  volando tranquilos hacia su destino en un moderno y seguro avión;  en una fracción de segundo simplemente exploten en el aire y pierdan irremisiblemente sus vidas.

Lamento manifestar que da un poco igual que fueran importantes personalidades en el mundo de la lucha contra el SIDA o simples ciudadanos a los que el destino les jugó una mala pasada de situarlos en el momento y en el lugar fatídicos. Y efectivamente el mundo se revuelve contra ello; pero ya empezamos,  que si Obama,  que si Putin,  que si los guerrilleros independentistas pro-rusos,  que si la Unión Europea;  echándose hipócritamente las culpas unos y otros por permitir que armas tecnológicamente avanzadas se hallen en manos de patanes indocumentados,  o por dar la orden encubierta de disparo, o por no haber cerrado el espacio aéreo y demás pamplinas.  Entre tanto tenemos casi trescientos cadáveres esparcidos por el suelo entre hierros y humo y  en los sillones verdaderos delincuentes y asesinos al mando de ejércitos y autodenominadas naciones;  mientras que la gente va recogiendo los trozos de cuerpos empapados en lágrimas hasta que quede todo limpio y se pase página.  ¡Qué triste crueldad!.

Conozco ucraineses con quienes compartiendo mantel y sociedad me han explicado que el conflicto viene provocado porque una facción del país desea volver a la tutela de Rusia puesto que desde su independencia Ucraína ha perdido el tren del desarrollo, la economía y el futuro,  mientras que Rusia marcha en una línea ascendente más que notable en  evolución y crecimiento económico,  por tanto una parte pretende seguir enganchada al tren ruso mientras el resto se puede quedar en la vía sin vapor ni combustible ni movimiento alguno.  Por la reconocida preparación de mis informantes no puedo dudar de la veracidad de las razones y por ello me aventuro a manifestarlo públicamente.

Lo cierto es que nos estamos ,  una vez más,  matando entre nosotros,  extendiendo la muerte a seres inocentes,  acrecentando los odios y,  por qué no decirlo,   aborregando en un muy alto porcentaje,  siguiendo doctrinas y consignas de seres desalmados y de nula categoría que como los gurus o los hechiceros de la tribu,  primero asustan y amenazan con sus bailes y disfraces y después prometen lo que no tienen ni saben;  como aquellos fracasados cuya única salida es la flauta y el baile de la serpiente para alcanzar el edén,  un mundo perfecto y la total felicidad.

Debería la tragedia de Ucraína provocar una vergüenza insufrible en los gobernantes responsables y en la sociedad que,  engañada o no,  les votó; y que sirviera para parar inmediatamente ésta locura y llegar a acuerdos aceptando ceder parcelas de poder y bajarse de sus pedestales aunque tan solo fuera por dignidad;  haciendo extensiva mi plegaria al resto de guerras y atrocidades que cada minuto se cometen.  La opinión pública mundial y las instituciones internacionales con políticas de gobierno o tutela,  deberían actuar de forma inmediata y sin paliativos,  sin que valga la célebre excusa de los asuntos internos de cada país,  pués las víctimas acaban siendo los demás que en nada intervienen y no tienen culpa ni interés alguno.

Soy consciente que en éste artículo he pasado rozando el poste de las alusiones y no pienso  entrar en el tema,  pero sí creo que deberíamos tomar buena nota.  Y creo también que los movimientos y partidos populistas así como los flautistas de Hamelin del cuento,  que últimamente proliferan entre nosotros,  no nos ayudarán en nada  ni sabrán en absoluto como manejar éste frágil y delicado juguete.

 

Mariano Gomá.