CIRCO PUIGDEMONT.  PASEN Y VEAN.

En el cine se oye: Visite nuestro bar,  en los casinos se dice: Hagan juego señores y en el Circo: Pasen y vean el mayor espectáculo.  Los sufridos catalanes estamos asistiendo injusta y obligadamente al Circo Puigdemont con sus equilibristas, trapecistas  y domadores, pero sobre todo muchísimos payasos que intentan poner humor al drama y silenciar las bofetadas que les van repartiendo en el escenario.

Todavía les van a caer más humillaciones pero ya empiezan a ser muchas las que llevan en las alforjas. Al 3% se le suma el Palau y a ese la destrucción de Convergencia y la caída del cártel Pujol. Y además la condena por desobediencia de Mas y su equipo a la que se sumará prevaricación teniendo que acabar por devolver más de cinco millones de euros de dinero público malversado, el caído Homs y el próximo a caer Gordó, la humillación internacional continuada, la colleja de la Comisión de Venecia, la rotura de la mesa del pacto por el referendum, el despropósito del deporte mundial para un equipo que solo gana la Copa de un Rey al que insultan de un país cuyo himno nacional abuchean.

Y ahí estamos la gran mayoría del pueblo catalán, soportando a esa banda de trileros aplaudidos tan solo por el grupito de malabaristas de semáforo que a la primera de cambio les darán con la maza en la cabeza; como sin querer darnos cuenta del drama que se avecina y de la gran cantidad de basura que el fallido proceso va a dejar acumulada.  Unos hace ya tiempo que denunciamos, cada día nacen más movimientos y plataformas que se suman a la sensatez y creo que en general la sociedad silenciosa y silenciada también va despertando y desperezándose para cobrar vida y alzar la voz.

No sé si la táctica de la pasividad a la espera de que se pudran solos o se les autodestruya el proyecto es válida y dudo de su eficacia, pero sí estoy seguro que va a dejar heridas más profundas y pasiones emocionales más encendidas. Y todo ello porque creo que al contrario, en éstos momentos lo que más necesitamos son bálsamos, anti inflamatorios y sobre todo cariñosos cuidados en las emociones y sentimientos identitarios y de cultura. Puedo entender que se piense que en éste jardín nos hemos metido nosotros solos y la situación viene de lejos con nuestros votos, pero es precisamente ahora, que todavía no es tarde, cuando la solidaridad del conjunto de España con los catalanes unida a la voluntad del gobierno  en el diálogo abierto y sincero que es la mejor demostración de sentido común, debe manifestarse de forma clara y contundente. Ese sería el mejor regalo para Cataluña.

MG.