Bajo el lema “PROTEGER LA DIGNIDAD HUMANA”, se celebra un año más el día en que la Cruz Roja y la Media Luna Roja internacionales, procuran transmitir al mundo su mensaje de tantas y tantas actividades de solidaridad y cooperación que, traducen al fin el concepto en mayúsculas de HUMANIDAD.

El vuelo del recuerdo me lleva hoy a aquellos tiempos de infancia en los que el Día de la Banderita se asociaba en principio a aquellas señoritas monas y sonrientes, vestidas de pulido blanco enfermera y el coqueto gorrito con la Cruz Roja; luciendo alegremente el palmito en películas de corte infantil y; después aquellas mesas en la calle con ilustres señoras que, hucha en mano, demandaban una colaboración a cambio de una educada sonrisa y una banderita o pegatina para lucir en la solapa.
No se si por la desinformación de la época, los escasos medios de comunicación o, simplemente por la sencillez de la mente infantil, a través del cristal de aquella pequeña fiesta, no descubríamos el dramático escenario en el que desarrollan su actividad esos símbolos de una cruz griega o media luna, de color rojo sobre fondo blanco, y que aparece sin excepción, allá donde se viven escenas de muerte, catástrofe, desolación, hambre, epidemia, indefensión o soledad.

Entre el inquieto niño que fui y el hombre que hoy soy, voluntario de Cruz Roja, va transcurriendo una vida en la que asisto incrédulo, como casi todo el mundo, al dramático espectáculo de la condición humana, como usuaria de prestado de éste Planeta; y cada vez más, mis bellos recuerdos de entonces, pierden nitidez al asociar Cruz Roja, al rojo de la ira, el odio y la sangre. Quizás hemos ganado en desarrollo y tecnología, que no sabemos adonde nos lleva; es una dudosa suposición el que hayamos ganado en calidad de vida; también somos más longevos y ya no hay barreras de distancia y comunicación; pero nos seguimos matando, ahora en directo, nos vemos sufriendo y muriendo y, lo que quizás es peor…….teniendo tantos medios de comunicación, nunca hemos estado tan solos.

Y Cruz Roja, cuya misión hoy día debería ser preventiva de los riesgos, de apoyo a las comunidades vulnerables y defensora de la dignidad humana; consume gran parte de su enorme energía y voluntad en recoger despojos, enterrar víctimas, consolar llantos y, correr y correr siempre detrás de los acontecimientos. Bien; ahí estamos y estaremos siempre, pero me quiero permitir una amarga queja.

Entiendo, acepto y suscribo nuestros principios fundamentales de Imparcialidad, Neutralidad e Independencia, pero ante la impotencia y confusión del mundo, Cruz Roja debería abanderar hoy un movimiento universal solidario para emprender iniciativas a corto y largo plazo, que promuevan el convencimiento de la sociedad de que, la tolerancia, la inclusión social, la no violencia y el diálogo; son, sin duda, la única solución de subsistencia. Así de claro. Y, para ello, todos los gobiernos del mundo y entidades de poder, deberían materializar su colaboración para que, bajo un solo símbolo, se luchara por la Humanidad sin exclusión de ideología, credo o color. Me pregunto qué y cuánto se podría hacer por éste mundo con los presupuestos de la OTAN, o de la guerra de Irak, o de la fabricación de armamento, o de sistemas de seguridad y protección terrorista. Quizás yo sea un iluminado o un romántico incurable, pero sigo creyendo en el humanismo y en el amor, en la belleza y la bondad.

Creo además no andar equivocado al pensar que, a excepción de algunos monstruos degenerados, que son pocos; hasta el más desalmado terrorista, asesino, violento o maltratador; sufre dolor cuando sangra, protege a su familia, llora a su madre, acuna a su hijo recién nacido y teme la soledad, la enfermedad y la muerte.

El mundo debería pues velar por un futuro alcanzable y emprender una lucha común por la subsistencia, siguiendo el camino de aprender a convivir, respetar y dialogar. Y para protagonizar ese reto, existen organizaciones universales dispuestas a asumir la responsabilidad, pudiendo desde mi modesta condición, afirmar con seguridad que Cruz Roja – Media Luna Roja, es una de ellas.